Cicatrices

Tengo una grande, no sé si de 21 puntos (me los autoconté de aquella manera). Atraviesa el pecho y lleva conmigo casi 38 años: Me dice en el espejo que sigo viva.

Pero durante muchos años me daba complejo (sin ser fea), quería evitar las preguntas incómodas del tipo “¿cómo te la has hecho?” de los niños a los “¿qué te pasó?” de los adultos.

Sin embargo, fue una amiga la que me dio la clave de cambiar el enfoque. Era la prueba de que estaba viva: podía no tener cicatriz, podría no estar allí.

Y ya de esto también han pasado unos años-

De la misma operación también tengo de recuerdo una cicatriz en la muñeca, en la ingle y en el tobillo.

En la cara tengo salteados 5-7 puntos, recuerdo de otro incidente.

Y como siempre he sido muy torpe con los tobillos, cada dos x tres me caía y no es que tenga las mejores rodillas del mundo. No son cicatrices pero feas sí, un rato.

Resumiendo, las cicatrices tienen que servir para recordarte que superaste una parte de tu vida. Con éxito.

Estarás menos guapo pero vivo. Así las del alma.

Así todas.

Otro día hablamos del arte de dejar cicatrizar.

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