Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez

Un día a finales de febrero de este año. Los reyes me habían traído un patinete y decidí probarlo. Sin ponerme protecciones ni practicar antes.

Pero le estaba cogiendo miedo a no estar a la altura y decidí (erróneamente) coger la vía del medio. A la calle que me fui con el patinete.

Un paseo de 21 minutos me llevó casi 45. Mi honor y dignidad quedaron por los suelos, estaba cansada y por culpa del miedo a caerme fui cargando las piernas hasta hacerme daño.

Veamos lo positivo! salí en patinete, y nunca había montado.

Ahora tengo que plantearme subirme por segunda vez de una manera más sensata y con las protecciones.

En el fondo, aunque patosa, era feliz.

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Viajar hacia…

Hacia la aventura.

Hacia lo desconocido, encontrar algún tesoro (con pala e isla desierta). Con Barbanegra y luego con Indiana Jones, con los tres mosqueteros y Paolo Coelho.

Leer me ha servido para viajar. Es el típico tópico, pero te lleva a tantos mundos, realidades iguales o peores a la tuya. Otras que son de cuento.

Todas se acaban cuando cierras el libro y vuelve cuando lo retomas, o relees.

Creo que hasta Harry Potter el libro que más tenía manoseado era Los tres mosqueteros, seguido de Mujercitas. No me gustó Migues Strogoff, sufrí. Nunca entendí del todo a Verne y las novelas de mayores (sin amor) me encantaban,

El día que conocí las novelas románticas dejé a un lado a los espadachines y los detectives.

Hasta que llegaron Alatriste y el comisario Brunetti. Los héroes de la edad adulta. Con sus fallos de guión y sus historias desgranadas en cada capítulo.

Hace años que viajar dejó de ser sinónimo de un billete y unas maletas.

El trabajo de mis sueños (I parte)

Creía que lo sabía.

Durante muchos años pensé que era ser médico (y ganar el Nobel). Quería curar a todo el mundo. Pero no pudo ser.

A día de hoy, con una carrera a cuestas y casi doce años trabajando en “nada que ver” con lo que estudié, preguntarme ahora cuál es el trabajo de mis sueños.

Si ya no tengo sueños. Se murieron aquel 4 de septiembre.

Desde entonces vivo mi eterna Matemáticas. No te lo he dicho, no me gustan, nada. Niet.

Pero había que aprobarlas si quería hacer Medicina: Bolzano para arriba, Gauss para abajo, logaritmo por aquí, derivadas por allá. Pues así la vida.

Continuará…