S. Pedro

 

Hoy os contaré una historia verídica 100%.

Estaba Dios al principio de los tiempos cavilando por culpa de Adán y Eva sobre qué hacer con ellos, cuando vino la serpiente y le dijo… “Nah, espera que vengan las generaciones futuras de estos dos pimpollos, que nos vamos a divertir”. Y Dios se asustó.

Pasaron los años y cada generación era más conflictiva que la anterior, por lo que después de meditarlo mucho decidió mandar a Jesús-Crist, chico moderno amante del buen rollito que haría un pacto con la humanidad, salvando a todos y cada uno, del pasado, presente y futuro.

Hecho esto pensó que ya podría descansar, pero un día llega S.Pedro hasta su presencia pidiéndole las llaves del Cielo. Que se lo habían prometido.

Dios que lo mira,se echa las manos a la cabeza (decide castigar a Jesús-Crist sin postre varios siglos) y le dice:

-Lo que es justo, debe serlo: Estas son las llaves y este el listado de todo aquel que debe entrar por las puertas; la fecha va junto al nombre. Pero hay algo más: hay una serie de ángeles custodio que se designan para guiar a los que están en la Tierra. Son especiales, puesto que son de carne y hueso. No tienen superpoderes, hay que aconsejarles mediante sueños y señales, así como hacer un seguimiento para asegurarse que puedan cumplir su misión. Será parte de tu cometido, hacer que se encuentren en el momento justo: ni un minuto antes ni un segundo después.

S. Pedro coge sus dos listas, las llaves, le da las gracias y se va a su puesto refunfuñando en arameo.

Ya allí comienza a despachar almas a diestro y siniestro (la ventaja de tener toda la eternidad) y a enviar a los ángeles de la guarda, serafines, querubines y todo lo que tenga alas para controlar el tráfico.

Cuando llega a la lista de los custodio, los de carne y hueso, se toma su tiempo. Ya no recuerda que era ser humano. Se decide por lo más fácil, que es emparentarlos, casarlos o hermanarlos.. así ya están “juntos” para cuando se necesiten. Por desgracia, cuando estas almas suben al cielo le empiezan a llover las críticas.

Para acabar con el revuelo que se estaba formando J-C (que sigue con el mismo mensaje de paz y amor) se acerca al puesto de S. Pedro, le sacude del hombro y  le susurra: “amigos”. Que sean amigos. Almas gemelas.

Claro, “amigos”, cómo no lo pensó antes!!

Y desde entonces a veces aparece un alma afín que hace que tu día o tu vida cambie por completo. Desconocidos en el parque, en la cola del supermercado, en el pupitre de al lado, amigo del amigo de .. que se quedan unas horas o para siempre: amigos del cole, del trabajo, del vecindario, de gamberradas, de clases de inglés o de oficina, del gimnsasio…

Y que cuando la misión se acaba, se marchan.

A veces te abren los ojos, te hacen sonreír y, en general, te vuelven mejor persona de lo que no sabías que ya eras.