de mi…

9-1-2016

By Daneri

En el transcurso de mi media vida (que ya no es corta pero no es larga todavía) he conocido varias personas que han marcado un antes y un después. Para bien o mal; así como también he tenido, más pronto que tarde, algunos varapalos que han marcado la diferencia. Con esta introducción parece que hablaré de desgracias y de cómo superarlo todo a pesar de todo. Pues, aunque podría, es cierto que cada uno debe andar su propio camino, cometer sus errores y así aprender.

Así que la primera cosa que he aprendido es que no existen atajos.

Más tarde que temprano se notan las carencias de haber querido ir demasiado  rápido. Así que no corras, tómate tu tiempo, tengas 19 ó 39, porque cada edad tiene su magia, su tempo, su aprendizaje y disfrute.

No sé si es de alguien la frase, pero es que el tiempo no vuelve.

Sonreír, esto es lo segundo que he aprendido.

Porque no cuesta nada y da más luz que la electricidad (que ya sabemos a qué precio está). Sonreír evita muchas palabras; sirve como invitación para acercarnos a un desconocido para preguntar una dirección o quizás la hora; para abordar un tema delicado o iniciar un contacto físico; incluso cuando hablamos por teléfono, se nota. Me lo dijo una buena amiga, que “estaba muy guapa cuando sonreía” y guapa o no, es algo que suelo llevar puesto cada día.

Luchar, por lo que uno quiere.

Ya sea estudiar, pintar o bailar. Todo lo que nos hace mejor, que nos gusta, relaja, motiva. Nos hace crecer. Luchar por buscar ese tiempo para uno mismo, que puede volverse un trabajo a tiempo completo, o el mejor hobby. Yo tengo la calavera de Hamlet en forma de cámara de fotos…

Amar, sólo eso importa. Sin amor, no somos nada. Sin nadie que nos quiera (y que

lo sepamos que nos quiere) el mundo es más gris. Amor familiar, de amigos y/o de pareja. Vernos en los ojos de alguien que nos acepta tal como somos sin condiciones. Y recordar que se puede vivir sin amantes, pero nadie puede vivir sin amigos.

Soñar y trabajar duro (si eres ambicioso, más duro).

Dejar ir: a los sueños que no se cumplieron, las personas que se fueron, a quienes no nos amaron lo suficiente, lo que no nos hace feliz.

Como resumen, me quedo con lo que me dijo mi padre hace muchos años, cuando se murió el suyo, y estábamos intentando trinchar el pavo de Navidad “Chica, no dejes nunca de reir”

 

Es el sonido más fabuloso del mundo, la risa.

 

Así que reir, reir, reir………………………………………..

La vida sigue y yo también.

a la derecha impresiones aleatorias de mi vida, o de lo que pienso, o de lo que imagino

te echo de menos, siempre

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